Un paseo por los jardines históricos más bonitos de España

En todas las épocas y civilizaciones -desde Roma, Grecia o Babilonia- los jardines han sido pequeños (o grandes) paraísos de paz y tranquilidad, espacios para desconectar y relajarse, en los que la naturaleza se une al arte, a la arquitectura, a la espiritualidad y, sobre todo, a la belleza. Ya sea en ostentosos palacios, en parques urbanos o en cualquier otro entorno, hay pocos placeres comparables a un paseo por esos refrescantes rincones de calma y placer, llenos de vistosas flores, plantas de todo tipo y árboles centenarios.

Hoy, desde Jardineamos, te proponemos salir de tu jardín y dar un agradable paseo por algunos de los jardines más espectaculares de nuestra geografía. Un paseo por la historia, la botánica, el diseño paisajístico, el esplendor y la simple y pura belleza. Por desgracia, sólo nos caben unos pocos de los muchísimos que puedes encontrar en toda España. Pero ahí va nuestra selección:

Parque de María Luisa, Sevilla

Es sin duda uno de los rincones más emblemáticos, idílicos y visitados de Sevilla, además de su gran pulmón verde. Declarado Bien de Interés Cultural, fue donado a la ciudad por la Infanta María Luisa Fernanda en 1893, y cuenta con más de 40 hectáreas de amplias arboledas de acacias, olmos o naranjos; bellos setos y flores (adelfas, laureles); además de lagos artificiales y estanques con patos y cisnes, glorietas, estatuas, cascadas y fuentes de aire renacentista y árabe, y una espectacular decoración de azulejos sevillanos. Un entorno repleto de impactante vegetación y rincones mágicos, donde destaca también la arquitectura: el Pabellón Mudéjar (actual Museo de Artes y Costumbres Populares), el Pabellón Renacentista (Museo Arqueológico) y, por supuesto, el Palacio de San Telmo, el imponente edificio barroco actual sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.

 

Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, Segovia

Felipe V mandó construir este Palacio Real en el siglo XVIII a los pies de la sierra segoviana como una versión reducida de Versalles. Lo curioso es que fue concebido para dar más importancia a los jardines que al propio palacio. Diseñados por el paisajista francés René Carlier, ocupan 146 hectáreas, de las que 67 son bosque (espectacular en otoño), y son famosas por sus 26 monumentales fuentes, de temas mitológicos. Estas fuentes se nutren del agua depositada en el lago artificial (conocido como El Mar) situado en la parte más alta de la zona ajardinada, y baja con tal fuerza que algunos surtidores alcanzan los 40 metros de altura. El diseño de los jardines está definido por parterres y bosquetes marcados por setos perfectos, y también por tilos y castaños de Indias; destacan también las impresionantes sequoias que presiden los Jardines del Medio Punto, frente a la Colegiata.

La Alhambra y El Generalife, Granada

Es quizá el monumento más visitado de España, una maravilla universal por la belleza de su arquitectura palaciega, sin duda, pero también por el espectacular entorno que conforman sus jardines. No sólo por sus vistosas flores, sus frutales o sus arbustos aromáticos, también por su arquitectura, pensada para resaltar cada elemento del jardín; y por sus fuentes, pilas y surtidores, pues el agua cobra un protagonismo absoluto y vitalizador en los jardines de estos palacios nazaríes. El jardín árabe es un lugar de delicias y placeres, lo más parecido al Paraíso; por eso son espacios sensuales y sensoriales, para gozar con los cinco sentidos: el musical murmullo del agua, el color y la luz, las plantas aromáticas y el perfume de las flores, el sabor de los frutos… Hasta las paredes hablan de la belleza del jardín, a través de versos, dibujos florales y azulejos de exóticos colores.

 

Jardines de Monforte, Valencia

Si existe un remanso de paz y naturaleza en Valencia, es este jardín de estilo neoclásico con gran valor estético y botánico, que originalmente fue una zona de huertos (mediados del s. XIX). Poco más de 12.500 metros cuadrados donde podemos pasear entre hermosas fuentes y estatuas, aromáticas flores, setos recortados, parterres y árboles de gran belleza. La acequia vista y el laurel monumental que recorren el jardín llegan al centro de su famosa rosaleda; el gran túnel de buganvillas de la parte oeste es sencillamente espectacular, lo mismo que el gingko bilboa, un  árbol de porte majestuoso con la copa piramidal que alcanza los 35 metros de altura; una especie que tiene su origen en Asia hace millones de años y es única en el mundo.

Parque de Aiete, San Sebastián

Desde luego no es de los más conocidos, ni de los más monumentales, pero sí uno de los más bonitos. Un jardín con un encanto especial. Estas 8 hectáreas que se extienden en los terrenos del palacio de Aiete, en una de las colinas que rodean la ciudad donostiarra, encierran una gran riqueza botánica: cuentan con más de cien especies de plantas y árboles (de gran porte, como robles, hayas, pinos, castaños, secuoyas, ginkgo biloba), amplias y verdes praderas rodeadas de flores, estanques con cisnes y patos y hasta una cascada artificial. El parque fue diseñado por el prestigioso jardinero francés Pierre Ducasse, aprovechando el entorno, de enorme belleza y riqueza natural. En cuanto al palacio, de inspiración neoclásica, fue construido en 1878 por los duques de Bailén en una zona de paso para los peregrinos del camino de Santiago. Ha sido residencia veraniega de reyes y reinas y hoy es un centro cultural bastante activo.

Parque del Laberinto de Horta, Barcelona

Es nada menos que el jardín más antiguo de la ciudad condal. Un gran espacio de 55 hectáreas que diseñó en 1791 el arquitecto italiano Domenico Bagutti y construyó el jardinero Joseph Delvalet, por orden de Joan Antoni Desvalls i d’Ardena. Un jardín neoclásico que con el tiempo fue incorporando elementos románticos, y que es célebre por su enorme laberinto, un acertijo construido con muros de cipreses recortados que esconde un misterio en su centro. Un paseo por el parque te descubrirá todo tipo de flora, como el cedro del Himalaya, un tilo, un árbol de Júpiter, una enorme plantación de camelias y otra de agapantos (la flor del amor), plantas silvestres, pinos, hiedras, plátanos… Pero además de su riqueza botánica, este jardín-museo está lleno de fuentes y manantiales, esculturas mitológicas y rincones sorprendentes, con pabellones neoclásicos y románticos y hasta un canal que en su día fue navegable. La arquitectura y la naturaleza en perfecta armonía.

Los Jardines del Campo del Moro, Madrid

Este fabuloso jardín de estilo inglés decimonónico, fue creado para resaltar su grandeza del Palacio Real, en su descenso hacia la ribera del Manzanares. Fue diseñado por el arquitecto mayor de Palacio, Narciso Pascual y Colomer, siguiendo el concepto romántico de la naturaleza que tenían los ingleses del siglo XIX (no sólo los paisajistas, también los poetas y los artistas). A la vista, se extiende como un gran tapiz verde rodeado por un amplio jardín romántico y señorial, con altas arboledas y senderos serpenteantes por la zona más boscosa. Impresionantes y bellísimas son sus dos fuentes neoclásicas (la de los Tritones y la del Palacio de las Conchas), así como la estatua de la reina Isabel II (impulsora del proyecto). Casi 20 hectáreas de verde y naturaleza, para pasear y olvidarte del mundanal ruido entre sus 9.500 árboles de 70 especies diferentes (muchos de ellos centenarios), sus 20.800 arbustos, sus pavos reales y sus senderos entre la agreste vegetación.

Jardín de Cactus, Lanzarote

Obra del prolífico artista canario César Manrique, se levantó en 1990 sobre una antigua cantera (rofera). Este curioso y sorprendente jardín acoge más de 10.000 plantas de cactus de 1.200 especies diferentes, procedentes de lugares tan diversos como Perú, Tanzania, Madagascar, Marruecos, Etiopía o las propias Islas Canarias. Organizado en terrazas y con forma de anfiteatro, el jardín cuenta con más de 5.000 metros cuadrados, sobre terreno volcánico, plagados de cactus de todas las formas y tamaños, algunos de una altura imponente (8 metros tiene el que anuncia la entrada). Como curiosidad, en lo alto de una de las lomas que rodean el jardín, se levanta uno de los últimos molinos de millo que quedan en la isla. Una obra realmente original, que es como un paseo por un planeta diferente, en la que Manrique buscó la función estética y recreativa.

 

Estos son sólo algunos de nuestros más bellos y famosos jardines, pero hay muchos más repartidos por toda España, todos ellos de gran riqueza natural y estética: El Retiro, el Parque Güell, La Magdalena, el Pazo de Oca, el Jardín Botánico Histórico de la Concepción, los jardines de Raixa, el Jardín de Floridablanca, los Jardines de la Rosaleda de Francisco Sabadell… Y tantos más.

 

 

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