Diciembre: mes de letargo…con un ojo abierto

Aun dormida, la vida sigue siendo bella. Y nos ponemos melancólicos porque el mes lo exige, porque todo parece dormido aunque no lo esté. Por eso diciembre nos gusta tanto, porque invita al paseo a media tarde y a la reflexión al calor del hogar, haciendo caso al dicho: “El mes de la pascua, se vive junto al ascua”.

A pesar de que el invierno entra oficialmente el 21 de diciembre, qué duda cabe de que éste es el mes de invierno puro y duro por antonomasia. Eso ya lo decía el gran Paul Simon en los años sesenta del pasado siglo en su canción “I am a rock”, desde el New York de sus amores:  “un día de invierno, en un oscuro y profundo diciembre, estoy solo, mirando desde mi ventana abajo, a la calle”.

Así que podemos considerar a diciembre como mes típicamente invernal: muy frío, oscuro, con días cortos, húmedos… y sin embargo tan bello. Tiempo de quedarse en casa (que trabaje Rita), de encender un buen fuego (no olvides pedir la leña con antelación, y a poder ser de encina), de asar castañas, patatas envueltas en papel de aluminio, o cualquier cosa con qué llenar la barriga y calentarla.

Las noches de diciembre son las más largas del año, así que los días son fugaces. Y si para colmo son nublados y lluviosos, o cerrados en niebla, pueden pasar ante ti sin que te enteres. Por ello, más vale que junto al fuego tengas las botas y chubasquero templaditos, y sin pereza te los calces para salir al jardín o incluso dar un paseo por el campo alrededor.

Observarás la belleza en letargo, que es también belleza. El frío paraliza la vegetación y los animales tienen que resguardarse en granjas y establos (lo dice el refranero castellano), pero… Por ejemplo en Andalucía, a finales de mes, comienza la recogida de la aceituna, y en Valencia la recolección de la naranja. En tu jardín podrás observar que los nazarenos (Muscari) que florecerán por Semana Santa, ya están crecidos. Los jacintos de la jacintera del alféizar han brotado.

La vida no se detiene, si acaso se ralentiza, tal vez para coger impulso. Y tú tienes la obligación de seguir disfrutándola.

¿Qué está pasando?

Cuando la tierra se encuentra saturada de agua, que es lo normal en diciembre, es importantísimo no pisarla para evitar apelmazamientos que conducen a mal drenaje. En diciembre procura no abandonar los caminos de tu jardín. Ahora mismo:

 

  • Las bayas resplandecen. Acebos, serbales de cazadores, espinos de fuego, espinos blancos, o los mirtos de la fotografía… Las bayas, con su persistencia en los ejemplares y sus colores tan vivos y brillantes, iluminan el jardín durante el mes de días más cortos. Y los olivos (imagen), a pesar de no contar con bayas sino con drupas, ofrecen sus aceitunas para recoger en verde y prepararlas para el consumo directo.
    Mirtos
    Mirtos
    Olivo
    Olivo
  • Los árboles, como la preciosa morera de la fotografía, tiran las últimas y preciosas hojas. Existe una sensación como de canto del cisne en las últimas hojas que caen de los árboles a primeros de mes. Parece que se encienden con rojos, ocres, amarillos y naranja antes de precipitarse al suelo. No te pierdas este espectáculo, es gratis.
Morera
Morera
  • Las bulbosas anuncian sus intenciones. Aunque el mes pasado ya apuntaban los nazarenos (Muscari armeniacum) sobre el terreno, desde ahora salen de las profundidades del suelo, que es donde se encuentran sus bulbos, los narcisos, jacintos y tulipanes. Sólo queda un par de meses para sus primeras flores.
Nazarenos (Muscari armeniacum)
Nazarenos (Muscari armeniacum)

¿Qué va a pasar?

En diciembre toca disfrutar. Toca disfrutar de un jardín tranquilo, lleno de misterio, silencioso y evocador. Desde luego, se impone un anorak de esquimal, pero a partir de ahí todo es disfrutar. Completa el disfrute plantando, por ejemplo, los ajos. Además…

  • Planta árboles a raíz desnuda. Los árboles caducifolios, denominados también “de sombra” o “frondosas”, han entrado en letargo desde mediados del mes pasado y esto te permite comprarlos en su económica presentación a raíz desnuda o limpia. En el vivero los encontrarás esperándote para meterlos en hoyos, habiendo despuntado previamente sus raíces y ramas.
  • Poda los arbustos con formas. Si te has apuntado al arte topiario para tu jardín, en el que figuran los árboles y arbustos con podas y tallados figurativos, este es un buen momento para recortar sus ramas y conseguir las formas deseadas… y que la acción dure hasta la primavera. Utiliza siempre herramientas de corte bien afiladas y limpias.
  • Corrige los caminos desnivelados. Es el momento del año en que es más fácil descubrir los defectos de un camino o paso enlosado, ya que las lluvias frecuentes mantienen las zonas desplomadas encharcadas y con acúmulos de arena o barro. Extrae las baldosas necesarias, rellena las depresiones y vuelve a colocarlas a su nivel correcto.

 

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