8 tareas para un invierno tranquilo en el jardín

Si deseas un invierno apacible, en el que sólo tengas que preocuparte por tener a mano la mantita para ver la televisión, o la mecedora para, bien abrigado, leer al solecito del jardín, no vas a tener más remedio que efectuar algunas mejoras tendentes a reforzar la seguridad de especies vegetales… y animales. Encharcamientos, clorosis, hongos… ahora es el momento de controlar todo esto, con estos consejos, irás sobre seguro.

Aplica un fungicida para controlar la roya

La roya prolifera con tiempo húmedo, aunque las consecuencias de su ataque se dejan sentir pasados dos meses. Las hojas se llenan de manchas pardas, que se secan más tarde, debilitando la planta. El tratamiento pasa por aplicar un fungicida un par de veces con una semana de intervalo, eso sí, en horas de poco sol. Este fungicida está autorizado para agricultura ecológica, es preventivo y curativo, adecuado para todo tipo de plantas y cultivos, y muy eficaz contra gran variedad de enfermedades.

Nivela los caminos si se forma barro

Si en tus caminos se forma barro tras una o varias jornadas de lluvia, mejora su nivelación. Levanta los cimientos, allana la superficie con un nivel de agrimensor, que servirá para saber si el pavimento vierte aguas al exterior, y vuelve a ponerlos. Espera antes de usarlo de nuevo.

nivelar los caminos

Reparte cebos y trampas en cuanto veas caracoles

Los limacos (caracoles y babosas, principalmente) aparecen en días no muy fríos, soleados y tras una lluvia copiosa. Los descubrirás por esos enormes agujeros en los limbos de tus plantas (aquí en un acanto), y los controlarás repartiendo cebos a base de lechuga hervida o trampas de cerveza. La mostaza blanca los repele y, si esto no ayuda, siempre te quedan los productos químicos, como Anti caracoles NATRIS, de Bayer Garden.

caracoles

Airea y escarifica el césped si drena mal

Pincha la primera capa del suelo con una horquilla, laya o rodillo de púas y romperás la barrera que impide que el oxígeno y el agua penetren en el suelo de tu césped. A continuación escarifica la superficie, clavando y arrastrando el rastrillo, para controlar la aparición de maleza y musgo. Una vez al año suele bastar, aunque lo ideal es hacerlo cada 2-3 meses o siempre que pierda vigor o que retenga agua después de una lluvia o un riego abundante.

Césped

Pon naftalina contra los agujereadores

Si ves agujeros en las ramas de tus árboles, culpa a los gusanos barrenadores. Excavan galerías bajo la corteza, donde las hembras ponen los huevos. ¿Cómo ahuyentarlos? Pon un collar de naftalina en polvo alrededor del tronco. Para que no aniden en los agujeros, aplica un cicatrizante o recurre a insecticidas y aceites minerales.

Agujeros tierra

Incorpora hierro a las plantas con clorosis

La clorosis o carencia de nutrientes se debe a un exceso de cal en el terreno. Para saber si tu suelo es cálcareo, vierte vinagre sobre un puñado de tierra; si se produce una reacción efervescente, lo es. Incorpora algún producto con quelatos de hierro, como Anti Amarilleo Líquido, de Solabiol.

Refuerza con hierro

Elimina las hojas bajas de las palmeras

Estas especies requieren el corte de hojas bajas secas cada dos años, aunque el frío contribuye a que presenten un feo aspecto seco. Elimina los frondes de abajo sin miedo, hasta que dejes el cogollo bien verde, para que la planta pueda crecer con belleza y vigor. Y a continuación incorpora materia orgánica en la base.

Hojas secas palmeras

Corta el ramaje que tenga procesionaria

La culpa de las bolsas de seda que aparecen en lo alto de tus pinos la tiene la oruga procesionaria. Les provoca graves daños al secar las guías de las ramas y detener su crecimiento. Si las ves en tus Coníferas, córtalas y destrúyelas. También puedes quemarlas o dispararles con cartuchos. Y por fin, recurrir a la biológica Trampa Procesionaria Pino Natural, de Solabiol.

Oruga procesionaria

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