Calabazas, la nueva tendencia en cocinas y jardines

Calabaza Halloween

Últimamente las calabazas están de moda. Se han hecho un hueco en los jardines y también en nuestras cocinas. Cultivarlas ha dejado de ser un secreto y es normal encontrarlas en un lugar destacado en mercados y mercadillos, e incluso como elemento decorativo en muchos hogares. En España también están ganando adeptos, aunque, eso sí, a un ritmo más lento que en nuestros vecinos del norte de Europa.

Además tienen la ventaja de que son muy fáciles de cultivar, por lo que son perfectas para principiantes y aficionados. Las calabazas tienen una cantidad ilimitada de colores y formas, y un sabor realmente particular que le da un plus de atractivo.

Pensando en comer calabazas… está es la mejor

variedades de calabaza

De la amplia variedad de calabazas, hay algunas especialmente buenas para comer. Las variedades más sabrosas son las Cucurbita Moschata o calabaza de invierno. Tienen una pulpa dulce, naranja y con pocas hebras. Esta incluye las variedades Butternut, Trombetta di Albenga o Long of Naples. La calabaza de invierno tiene un largo período de maduración, unos 150 días, y algunas variedades se dan en regiones donde las primeras heladas llegan de mediados de septiembre en adelante. Unas variedades muy aromáticas y de rápida maduración son la Blue Ballet, Green Hokkaido, Table Ace y Ebony Acorn, estas dos últimas con un delicado sabor a avellana.

¿Familia tóxica?

calabacín

Los calabacines pertenecen a la familia de las calabazas. Cada año, surge la discusión sobre si los calabacines y calabazas pueden ser tóxicos. Pero no es tan simple: si los calabacines o calabazas saben “normal”, todo está ok. Si, por otro lado, saben amargos, entonces sí son tóxicos y no debemos comerlos. Lo que hace que estén amargos no puede eliminarse pelándolos o cocinándolos. Si te estás preguntando si has podido no notar el amargor, te aseguro que sí, que lo habrías notado. Un calabacín amargo contiene cucurbitacina y estará tan amargo que no podrás siquiera tragarlo.

¿Pero cómo llegan esos componentes amargos al calabacín? La respuesta es muy simple: los calabacines pertenecen a la misma familia botánica “Curcubita pepo” que un gran número de calabazas decorativas, que también se han cultivado cada vez en los últimos años. La mayoría de las calabazas decorativas son comestibles. Como en todo, hay excepciones, las variedades pequeñas con forma de pera y piel dura. Estas contienen componentes tóxicos amargos. Como pertenecen a la misma familia botánica que los calabacines y las calabazas comestibles, pueden cruzarse con ellos. Si coges semillas de estos, las plantas que nazcan de las mismas también contendrán esos componentes amargos.

 ¿Sólo tienes sitio en el balcón? No hay problema

Las calabazas se dan bien en jardineras largas, de al menos 60 litros de tierra, si están bien fertilizadas y regadas con frecuencia. Las variedades de arbusto o más tupidas, que crecen en poco espacio, son también ideales para este tipo de jardinería. Las variedades “Sweet Dumpling” con su aroma a avellana y las variedades redondas “Rondini” y “Golden Apple” con sus pequeños frutos también son una apuesta segura, si no tenemos mucho espacio.

Guárdalas, pero hazlo bien

calabaza

La única forma de almacenarlas durante mucho tiempo es hacerlo si han madurado completamente y se ha dejado el tallo en ellas. Puedes saber cuándo una calabaza está completamente madura cuando no puedes arañarla o perforarla con una uña. Lo ideal es cosecharlas antes de las primeras heladas nocturnas y mantenerlas en una habitación a temperaturas entre 12 y 17ºC con una humedad relativa aproximada del 70%.

Si eres un amante de las calabazas o simplemente te mueve la curiosidad, no dejes pasar una visita al Jardín Botánico de Madrid este otoño.

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