Cultiva la suerte: tréboles de cuatro hojas en tu jardín

treboles de cuatro hojas

Desde los tiempos de los druidas celtas, el trébol de cuatro hojas se ha considerado un símbolo de buena suerte. El más universal, quizá. Quién no ha paseado alguna vez por un prado lleno de tréboles en busca de ese preciado y raro tesoro. Aunque seguramente sean muy pocos los afortunados que han encontrado alguno. La buena noticia es que ya no tienes que confiar en la casualidad para toparte con un trébol de cuatro hojas: ahora los puedes cultivar en tu jardín o en tu terraza. ¡Vaya suerte!

 

Tréboles y oxalis. Se parecen, pero…

Pero, en realidad, lo que vas a plantar en casa no son propiamente tréboles, sino oxalis. Los tréboles (trifolium) es un género que comprende cientos de especies diferentes, cuyas hojas están divididas en tres lóbulos o folíolos redondeados; crecen de forma silvestre en zonas templadas del hemisferio norte, sobre todo en campos, huertos, jardines, caminos, etc. Es lo que se llama una hierba no procedente (crece como la mala hierba, pero sin ser perjudicial, ya que ayuda a que el suelo tenga un alto contenido en nitrógeno). Los tréboles de cuatro hojas (uno de cada diez mil) son generalmente una anomalía genética o una mutación ambiental, de ahí su rareza (y la ilusión de toparse con uno).

En cambio, la oxalis tetraphylla (también conocida como vinagrilla, barrabás o falso trébol) es una planta bulbosa de cuatro hojas (o más) que tiene su origen en Méjico. Existen también cientos de variedades diferentes y son muy apreciadas por su valor decorativo, especialmente por sus vistosas flores (muy diferentes en color y tamaño de una especie a otra). Al igual que los tréboles, es una planta invasora de huertas y jardines, y se esparce a gran velocidad y de forma incesante debido a los bulbos que abundan en sus raíces; por ello es más perjudicial que el trébol, ya que en lugar de aportar nitrógeno lo que hace es absorber gran cantidad de nutrientes.

trebol de cuatro hojas

Muy atractivas y fáciles de cuidar

Cultivar estos tréboles de cuatro hojas en macetas es muy fácil y agradecido, y las tienes disponibles en cualquier vivero. Es una planta apreciada por la belleza de su follaje, muy atractivo y vistoso, con hojas que presentan numerosos matices, tanto de forma como de color. Sus flores pueden ser también de muchos colores y tamaños, según la especie y la floración puede durar todo el año con los cuidados adecuados.

Simplemente necesita un sustrato rico en materia orgánica, que esté bien drenado, y un alto grado de humedad ambiental. Le gusta mucho la luz del sol, pero cuidando que no le dé de forma directa en las horas más calurosas durante el verano. El riego debe ser moderado (cuando notes que el sustrato está seco) y prefiere las temperaturas cálidas, aunque aguanta bien el frío. En inviernos duros la planta se mantiene en estado latente, lista para volver a la vida cuando se suavicen las temperaturas.

Otra de sus características principales es que crecen muy rápido y muy fácilmente: basta con dividir los bulbos de sus raíces, regar regularmente y en pocas semanas aparecen las hojas. Y aunque originalmente es una planta anual de exterior, hay variedades perfectas para decorar el interior de tu casa (como la oxalis deppei). Otras variedades, como la oxalis adenophylla, son felices en tu jardín: florece en primavera y es ideal para volverse silvestre, entre rocas, por ejemplo. Además, son de las bulbosas más resistentes y no sufren ataques de casi ninguna plaga, más allá de caracoles y babosas. Así que, tienes oxalis –y buena suerte- para rato.

Ahora, a disfrutarlas.

 

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