Cómo preparar tu jardín para las vacaciones

Tus plantas necesitan una pequeña preparación antes de irte de vacaciones para poder resistir el calor. Es importante dejarlas bien aseadas para así minimizar sus esfuerzos y necesidades de agua y nutrientes.

1. Los acolchados protegen a las raíces del sol y preservan la humedad más tiempo.

Acolchado contra el calor

2. Corta el césped justo antes de irte para que no pase demasiado tiempo entre siegas, una vez que vuelvas.

Césped recién cortado

3. Programa el riego y comprueba que el agua llega a todos los rincones.

Programa el riego

 

4. Vete tranquilo de vacaciones si has dejado cuidado el jardín

Corta todas las flores, hojas y tallos que se hayan marchitado, y poda a ras de suelo las que ya han pasado su periodo de floración. De esta forma, además de reducir sus exigencias, también estarás estimulando un crecimiento vigoroso de nuevos brotes. Para evitarles desgarros innecesarios, hazlo con unas tijeras de podar bien afiladas y limpias, pues podrías transmitirles enfermedades o exponerlas a plagas que difícilmente podrás combatir sin estar en casa.

Jardín perfecto, vacaciones tranquilas

Otra tarea que debes realizar para que estén preparadas ante tu ausencia es abonarlas. Ten en cuenta que durante estos meses de calor tus plantas experimentarán una floración continua  y un crecimiento ininterrumpido que les hace consumir muchísimo alimento. Además, los riegos frecuentes propios de esta estación lavan el terreno, arrastrando partículas beneficiosas. Por eso, antes de marcharte, debes reponer sus reservas. Lo mejor es recurrir a un abono de liberación lenta, para que su efecto dure más. Si eliges uno líquido, añádelo al agua de riego, pero también puede ser sólido, granulado o en varitas. Y como te aconsejamos siempre, respeta las dosis indicadas por el fabricante, pues un exceso de abono puede ser tan perjudicial como una carencia.

Frescas durante más tiempo

Consigue que el terreno retenga más tiempo la humedad con acolchados. Pueden ser de paja, cortezas de pino, turba, compost o cualquier otro material orgánico, en capas de unos 5 a 10 cm extendidas sobre las raíces. Antes de hacerlo, limpia el terreno de malas hierbas, arrancándolas de raíz, y riega con profusión. Los acolchados, además, son una buena solución también para evitar la proliferación de hierbajos, para proteger el terreno de la acción directa de los rayos solares y para mejorar su calidad, ya que liberan nutrientes.

Incorpora el fertilizante al césped previamente humedecido, para que no se queme

Incorpora fertilizante

Elimina todas las flores y ramas secas del jardín, sin olvidar las macetas

Elimina hojas y tallos secos

 

Para asegurar el riego que necesitan tus plantas, si no tienes a nadie que se ocupe diariamente, lo mejor es contar con un sistema de riego automático con programador. Elige un aparato que funcione a pilas, para que no falle por eventuales cortes de luz, goteros para los ejemplares más aislados, y difusores y aspersores para los macizos y las zonas de césped. Antes de tu partida, revisa exhaustivamente todo el circuito, verificando el sector de los aspersores, que no haya fugas en las mangueras y que no haya goteros obturados. Además, un par de días antes, prográmalo para comprobar que funciona a las horas indicadas y durante el tiempo suficiente. Una buena idea es poner pilas nuevas en el programador para asegurarte que tendrá batería para todos los días que estés fuera.

Respecto a las plantas en recipientes, reúnelas en un sitio fresco y sombreado pero que esté suficientemente iluminado. Un buen lugar es bajo los árboles altos, pues son los que proporcionan la sombra más beneficiosa y donde se mantiene una temperatura más agradable. Si el radio de acción de los aspersores les llega, aunque sea poco, bastará para mantenerlas hidratadas. Y si no, recurre al clásico truco de la botella invertida. Incrusta en cada jardinera o maceta una botella de plástico llena de agua donde hayas practicado un diminuto agujero en el tapón para que, al estar boca abajo, vaya liberando poco a poco el líquido.

No olvides que el verano es una época de gran gasto de agua y que siempre viene bien recurrir a trucos para no malgastarla. Dicho esto, ¡felices vacaciones!

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