7 plantas exóticas ideales para tu jardín

Son muchas las flores autóctonas que puedes cultivar para adornar y llenar de vida tu jardín o tu terraza. Pero si quieres ir un poco más allá en exuberancia y originalidad, tienes una magnífica opción: las plantas y flores exóticas. Con grandes hojas de infinitas formas, cada cual más llamativa, y flores especialmente coloridas y vistosas, estas plantas provienen de lugares remotos como China, India, Sudáfrica o los países tropicales, pero serán felices en tu jardín.

Eso sí, antes de lanzarte a elegir qué variedades van a colorear tu particular vergel, debes saber que no todas las especies son adecuadas para todos los jardines. Es muy importante que tengas en cuenta las condiciones de la temperatura, las lluvias, la humedad o la luz. Piensa que estas plantas exóticas vienen de países lejanos y a menudo muy diferentes al nuestro (algunos ni siquiera tienen 4 estaciones).

Pero no te preocupes, en este post te proponemos unas cuantas ideas para dar a tu jardín ese toque exótico y original que quieres.

Aloe vera

Esta planta suculenta perenne, medicinal y decorativa proviene de África. Es muy fácil de sembrar y cuidar: requiere poco riego (cada dos semanas es suficiente) y sólo necesita un poco de espacio para asentar sus raíces y gran cantidad de tierra orgánica para desarrollarse. Puedes sembrarla en el jardín o en una maceta grande para que pueda crecer libremente, siempre con un buen drenaje; y en épocas de temperaturas muy bajas conviene mantenerla en el interior.

Ave del paraíso

Qué mejor nombre para tu paraíso exótico de color y fragancias. La estrelitzia, que es su denominación oficial, procede de Sudáfrica y es una de las plantas más bonitas, sorprendentes y llamativas que pueden crecer en tu jardín. Sus flores en forma de pájaro, como un colibrí de brillantes colores amarillo y azul, son espectaculares. La planta puede alcanzar hasta un metro y medio de altura y se mantiene verde durante todo el año. Necesita mucho sol, riego abundante en verano y temperaturas que no bajen de los 5 grados.

Bambú

Esta planta tropical tiene su origen en Asia, y se compone de una amplísima variedad de especies, todas muy similares. Se diferencian principalmente por el tamaño de sus tallos (de los finos y de poca altura a los grandes tallos leñosos de hasta 25 cm de longitud), que es lo más importante para ti a la hora de decidir si los vas a plantar en maceta o en el jardín. Es una planta poco exigente, más allá de riegos regulares y lugares soleados pero no demasiado calurosos. Y, sobre todo, es una opción muy decorativa y original que dará a tu jardín un perfecto toque tropical y relajante.

Nenúfares y flor de loto

A pesar de la opinión generalizada, los nenúfares y la flor de loto pertenecen a familias diferentes. Las dos son plantas acuáticas y dan flores muy hermosas y de llamativos colores. Pero sus hojas, sus raíces, sus tallos y sus semillas son muy distintas. El nenúfar tiene su origen en los lagos africanos y en la remota Asia, y es perfecto para decorar el estanque de tu jardín, o el interior de tu casa. Su floración se da en verano y dura unos 4 o 5 días. Pero su característica principal, y lo que los diferencia de la flor de loto es que sus hojas (que pueden llegar a tener un diámetro considerable) son flotantes, se mantienen libres sobre la superficie del agua. Un agua que hay que mantener limpia, sin materia orgánica, y en un lugar donde reciban buena luz.

Por su parte, la flor de loto tiende a elevar sus flores y hojas sobre el agua, es decir, son aéreas. Y pueden llegar a estar a una altura de 2 metros por encima del agua. Originaria de zonas subtropicales y cálidas, para los budistas es símbolo de purificación espiritual; en el sur de Asia la variedad N. Nucifera (loto sagrado) representa el ciclo de la vida, pues su aromática flor se abre al amanecer y se cierra por la noche. De un precioso color rojo, rosa o blanco, esta flor puede alcanzar los 25 cm de diámetro. Como curiosidad, las hojas de la flor de loto no se mojan, ya que están cubiertas de unos diminutos pelos que repelen el agua.

Palmera

Muy común en jardines, plazas y paseos de algunas de nuestras ciudades, la de las palmeras es otra gran familia que agrupa multitud de especies de todos los tamaños. Algunas pueden alcanzar los 30 metros de altura, así que piensa bien qué variedad vas a plantar en tu jardín. Sus enormes hojas se desarrollan de forma alterna y generalmente crecen separadas. No necesitan excesivos cuidados para desarrollarse, pero sí debes tener en cuenta una serie de recomendaciones: les gusta tener buena luz y agua abundante al principio de su crecimiento; prefieren los climas cálidos y el terreno con un buen drenaje, para que sus raíces se asienten.

Plantas carnívoras

Estas trampas para insectos, mal llamadas carnívoras, son también una buena elección, aunque quizá más por curiosidad y pragmatismo que por su belleza. Hay multitud de variedades de todos los tamaños y métodos de “caza”; una de las más comunes es la “venus atrapamoscas” (dionaea), pero existen otras especies más exóticas y llamativas, procedentes de países como Australia que puedes tener en el jardín, en tu terraza o el interior de tu hogar. Les gusta la luz, aunque conviene evitar el sol directo, y requieren temperaturas constantes y ambiente muy húmedo, incluso con tierra encharcada (es su hábitat natural). No la riegues con agua del grifo, pues la alcalinidad puede matar la planta.

 

Otras plantas exóticas muy adecuadas para nuestro clima mediterráneo son, por ejemplo, la caléndula, el jazmín, el cáctus, la heliconia, la margarita gerbera, la planta de limón, las orquídeas… y muchas otras que tu jardín –o tu terraza- puede acoger con los brazos abiertos.

 

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