El día que un robot cortacésped iMow llegó a mi jardín

Siempre me ha gustado cortar el césped, lo he hecho durante años encontrando en ese tiempo un espacio para estar conmigo misma y para desconectar un poco de todo. También me ha pasado lo mismo cada temporada: las primeras veces eran infinitamente más apetecibles que las siguientes. Normalmente, a finales de la primavera he superado la cantidad de momentos a solas que necesito para todo el año. En ese momento, cortar el césped se vuelve una obligación y como tal, algo que voy posponiendo una y otra vez.

Sin embargo, me es imposible dejar de salir al jardín ni dejar de aprovechar la zona con hierba para tumbarme al sol, leer o charlar con los amigos. Tampoco los niños o nuestras mascotas parecen estar dispuestos a renunciar a ello.

Para avanzar hay que probar y para mejorar también, así que probé y “adopté” en fase de prueba un robot cortacésped iMow. El primer “bicho inteligente” que entraba en casa y, por tanto, un completo desconocido. Era un gran reto para todos. El sentimiento fue similar a cuando llegas a casa por primera vez con el perro o gato, o con el primer bebé. Saliendo el instalador y habiéndonos explicado un poco el funcionamiento…ahí nos quedamos con el robot sin saber muy bien por dónde empezar.

Empecé programando su tarea durante una semana, procurando que saliera cuando no estábamos en el jardín. Ajusté la altura de corte y dejé “dicho” que, en caso de lluvia, no saliera de su estación. Como él se gestiona su propia batería y cuando acaba vuelve a la base a cargar, me despreocupé de ese aspecto y me centré en vigilar sus pasos desde la ventana del salón.

Cumplió. Cumplió con creces. El robot salió los días programados a las horas fijadas, eludió la lluvia, compensó el tiempo que estuvo esperando a que escampara con más horas de corte los días siguientes e incluso obedeció alguna pequeña variación de esta rutina que hice desde la app del móvil.

Sencillamente me dejó alucinada. Tanto que le puse mis apellidos y me quedé con él. Y a los pocos meses hice lo propio con un robot aspirador para el interior de la casa.

Ahora, tiempo después, cuando ya no hay secretos entre nosotros, sale muchas tardes a cortar el césped mientras leo o me tomo un café en la hamaca. Él trabaja, yo disfruto. ¿Y ese tiempo conmigo misma? Ahora lo encuentro… viéndole moverse silenciosamente entre mis árboles.

El día que un robot cortacésped iMow llegó a mi jardín, llegó el futuro.

Margarita del Campo.

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