Mayo, ombligo del año

Jazmín de Arabia
Jazmín de Arabia (Jasminum sambac)

Mayo es el ombligo del año; alrededor de mayo pivota toda la temporada del jardín, que es una temporada en torno a la estética. No creas, septiembre tiene lo suyo, acaba un año natural y empieza otro, se reemprende la vida tras el letargo canicular. Pero mayo… ¡es el apogeo de la belleza!, los días son tan largos, las noches tan enigmáticas… A la segunda quincena de mayo se la conoce como “el veranillo de las rosas y el ruiseñor”; qué más se puede añadir a esta “denominación de origen” con más quilates que el mejor vino o el más selecto caviar.

Pero, atención, fíjate que nos referimos a la segunda quincena del mes como lo más maravilloso e idílico que puedas imaginar. Entonces, ¿qué pasa con los primeros quince días? Las dos primeras semanas son peligrosísimas, madre de todas las tragedias, locales, pero tragedias al fin. Yo tenía un fresno de flor (Fraxinus ornus), totalmente cuajado de flores blancas preciosas. Llegó una víspera de San Isidro (14 de mayo) y sobrevino tal helada que… ¡se me murió el fresno! y me quedé con una carita de asombro, pena y pánico inenarrable. Sólo comparable a la que se nos queda a todos cuando vemos todos los frutos de nuestros frutales en el suelo, inmaduros y helados. De hecho, yo he vivido una solemne nevada en Madrid un día de San Isidro (15 de mayo) del año 1976. Y granizadas, de esas que hacen chichones, a montones.

Así que atengámonos a lo que dice el refrán: “cuando mayo va a mediar, debe el invierno acabar”. Hasta entonces, no cantemos victoria. A partir de ahí, sí…, ¡a disfrutar! Si quéreis saber cuáles son los principales riesgos de este mes, no os perdáis este artículo “Atención en mayo con…”.

Flores en mayo, tarde o temprano, hallo

Vitex
Sauzgatillo (Vitex agnus-castus)

Aquí lo tienes, ya no hace falta añorarlo, ni presentirlo, ni ansiarlo. Sólo disfrutarlo. Es mayo, que, como dice nuestro refrán de cabecera, siempre nos ofrece flores y más flores. Es la campiña, un espectáculo de biodiversidad. En un metro cuadrado puedes observar manzanillas, alfalfas, cardos de 3 o 4 géneros y especies, tréboles… y gallocrestas (estas, sólo en los años de primavera lluviosa).

Pero la campiña se encuentra fuera del jardín. Dentro, mandan rosas y peonías, acompañadas de todo lo que imagines. Es la explosión primaveral, que llega en mayo haciendo honor al axioma de que “mayo es el mes más largo del año”. Todo influye para el espectáculo: el croar de las ranas, los trinos de los pájaros, las lunas, los amaneceres…

Está pasando esto…

Mayo es el apogeo anual de la naturaleza, así que ahora en tu jardín está pasando de todo. Tal vez lo más importante sea la eclosión de las rosas, aunque las peonías, los ranúnculos o las azucenas no se quedan en absoluto cortas. Y ahora mismo.

1. Llegan las rosas silvestres (Rosa canina) y cambian el jardín. Sí, lo cambian de arriba abajo. Desde el momento en que los ramilletes de botones florales empiezan a subir en los ápices de sus vástagos, sabemos que detrás vendrán sus hermanas pequeñas, las híbridas de té, con su espectacularidad.

Rosa canina
Rosa Silvestre (Rosa canina)

2. Las peonías bulbosas (Paeonia lactiflora) asombran al visitante. Una peonía completamente abierta no cabe en las dos manos. Es una especie de globo terráqueo con unos colores tan delicados y vistosos al mismo tiempo, que llena cualquier espacio. Y qué decir de su aroma embriagador…

Peonía
Peonía bulbosa (Paeonia lactiflora)

3. Las flores del amor o lirios africanos (Agapanthus africanus) se dejan notar. En efecto, esos corimbos espectaculares, de un azul cielo inigualable, se dejan notar en todo su entorno a causa de su dulce fragancia y elegancia innata. Es la flor que decora todos los eventos sociales del mes, desde bodas a comuniones, puestas de largo, etc.

Agapanto
Liria africano (Agapanthus africanus)

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