Esos pequeños fallos que pueden costarte caro

rosal

No repitas rosales en el mismo emplazamiento

Plantar bien un rosal es una de las claves de su cultivo. Antes de hacerlo, comprueba que está sano, sin raíces secas y con las ramas en buen estado.

Las rosas no resultan muy exigentes en cuanto al suelo, aunque debe ser fértil y estar limpio de malas hierbas. Plántalas según las compres, no importa que sea otoño o invierno. Comienza con los ejemplares a raíz desnuda y sigue con los de maceta.

En climas fríos espera al final del invierno. Y no plantes nunca un rosal donde hayas cultivado otro durante años para evitar plagas endémicas del suelo, como nematodos, orugas “rosquilla”, etc.

Siembra pronto las semillas recolectadas

Si has recolectado tus propias semillas, no debes esperar mucho tiempo para sembrarlas porque se secarían y se bloquearía todo el poder de germinación, especialmente en el caso de plantas como los arbustos y las vivaces (en la imagen una preciosa flor de clemátide –Clematis jackmanni-). Así que retira las semillas de la cápsula o de los frutos donde se hayan producido y siémbralas sin más dilación.

Y en el caso de que sean compradas (las típicas de sobre), si no están debidamente aisladas con sobre herméticos de material blindado a los agentes exteriores, actúa de la misma manera, pues también esas semillas han resistido a cambios bruscos de humedad, frío y luz.

Semillas recolectadas

El agua salada es muy peligrosa…

Vigila que agua salada por diversos motivos no caiga en tus plantas, podría ser letal. Nos referimos al agua de mar utilizada para juegos, el agua proveniente de cocer mariscos, etc. Observa la enorme calva producida por agua salada en este césped, y el sufrimiento de árboles y arbustos.

El agua con sal es uno de los remedios más eficaces para acabar con las malas hierbas, sobre todo si están asentadas   en rincones difíciles, como las juntas de las baldosas o los caminos de gravilla del jardín. Una de las mejores soluciones para terminar de raíz con los hierbajos  es poner a hervir agua, en un cazo añadir un puñadito de sal gorda y regar las zonas invadidas.

Efectos del agua con sal
Efectos del agua con sal

Y el agua “sin sal” (de riego), también, si es excesiva

Además del abono, el riego es muy importante a la hora de un crecimiento correcto de las plantas. Todas las especies necesitan agua en mayor o menor medida,  pero hay que hacerlo procurando no errar, ya que el exceso de agua y el encharcamiento suponen la causa principal de muerte de las plantas.

En un terreno encharcado se pueden ahogar las raíces y aparecer hongos que acaben por matarlas. Las plantas, por lo general, toleran mejor cierta sequía que un exceso de humedad, y siempre resulta mucho más sencillo recuperar una planta seca que otra con las raíces podridas por exceso de agua, como esta de la fotografía…

Efectos de exceso de agua
Efectos de exceso de agua

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