Diciembre, el cerezo de Santa Lucía (y tantas otras cosas)

Cerezo
Prunus mahaleb . Foto Wikipedia

Ahora ya no, pero hubo un tiempo en que muchas navidades subía a celebrar las vacaciones a Bruselas y pasaba la Nochebuena en su incomparable y entrañable Grand Place. Vivía con mi amigo Robert, que tiene un jardín soso, sosísimo.

Lo más valioso del jardín (y él no lo valora) es un par de robles y un haya, con los troncos verduscos y mortificados por esos ¡11 bajo cero de máxima! que marcaba el termómetro cuando paseábamos.

Y lo más original, alucinante, delicioso y regocijante de su jardín es que había en él un gran grupo de cerezos de Santa Lucía (Prunus mahaleb) ¡completamente en flor! Claro, es que era Santa Lucía y estos cerezos son tan curiosos que gustan de florecer cuando más frío hace. Claro, es que los del norte de Europa necesitan alegrarse la vista con flores ante tanto frío y con noches tan largas…

Desde entonces, planto Prunus mahaleb en mis jardines y cada diciembre les hago fotos con mi móvil, para gritar a mis compañeros de Stilh: ¡la primavera ya está cerca!

Y por estos árboles, casi duendes…los tejos

Durante todo este mes, los tejos (Taxus baccata) se llenan de frutos rojos que contrastan con ese follaje verde oscuro tan característico. ¿He dicho los tejos? Pues debí haber dicho “las tejas”, ya que esta especie es dioica, es decir, existen pies macho y hembra (que son las que presentan frutos).

Toda, toda la planta es tóxica e incluso letal, a excepción de la pulpa de esos frutos, denominados arilos. ¡¡Pero mejor no los comas!!, no vaya a ser…

De todas formas, fíjate, de esta súper venenosa planta se extrae el taxol, que es un principio activo de excepción frente al cáncer.

Una “tejocuriosidad”: su madera es tan resistente y flexible que con un tejo hizo su arco Guillermo Tell.

arbol grande
Tejo, en el campo del Moro.

Por último, no te pierdas…

almendro en flor
Almendro en flor.
  • El macizo de rosas y sus frutos de muchos colores. Pueden conseguir la misma decoración en él que las plantas en flor. Un consejo: elimina los incoloros en otoño y éstos en el momento que empiecen a mustiarse.
  • Las últimas hojas que penden del roble. Sin duda son las más bellas del otoño, ya que aúnan el más bello cromatismo con la textura casi de cuero de los limbos más resistentes. Para enmarcar una vez fotografiadas.
  • Las ramillas escarchadas de un tamarindo al amanecer. Es como una tela de una gigantesca araña de jardín de la cruz (Araneus diadematus), con aliento gélido. Cuando sale el sol, el arco iris forma con con los cristales un espectáculo majestuosamente sencillo.
  • Las castañas germinadas, tanto bajo el castaño comestible (Castanea sativa), como el castaño de Indias (Aesculus hippocastanum). Son arbolitos miniatura que bajo tus pies gritan ¡vivimos! “Agarran” todos, así que no tienes más que ir arrancándalos y formar un buen vivero para el jardín de tus amigos, el colegio de tus hijos…

 

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