Empieza la temporada de setas… ¡en tu jardín!

champiñones

Ahora que está bien entrado el otoño, la espera ha terminado: ¡empieza la temporada de setas! Ya puedes ponerte unas buenas botas, preparar tu cesta de mimbre y tu navaja y planear tu ruta por el bosque. Esos largos y provechosos paseos en plena naturaleza son el mejor plan para el otoño, ¿verdad? Pero eso no quita que también puedas cultivar tus propias setas en el jardín, y tener asegurada una deliciosa cosecha en próximas temporadas. Y además sin el peligro de encontrarte con setas venenosas que a veces son difíciles de diferenciar.

Cultivar níscalos, boletus, pleurotus o champiñones en tu jardín es muy sencillo y agradecido, pero antes debes tener en cuenta una serie de cuestiones:

-Las setas no son plantas, son el fruto de algunos tipos de hongos que viven bajo el suelo el resto del año y se asoman a la superficie para reproducirse, generalmente en otoño.

-Las setas no se pueden sembrar solas, ya que se producen en simbiosis con los árboles, en sus raíces o en troncos muertos. Y tampoco se pueden cultivar en cualquier árbol, cada especie de hongo tiene sus árboles adecuados.

-Se trata de una asociación de beneficios mutuos. El hongo forma un órgano nuevo llamado micorriza en las raíces del árbol, aumentando su capacidad de absorber nutrientes, agua y minerales, fortaleciendo su crecimiento y protegiéndolo de insectos y enfermedades. Por su parte, el hongo se alimenta de los hidratos de carbono que produce el árbol.

-Las setas son beneficiosas también para el césped de tu jardín, al descomponer la materia orgánica en nutrientes.

-A las setas les encanta la humedad, del terreno y del clima, y también las zonas de sombra y resguardadas del viento.

champoiñones a la plancha

 

Níscalos

Es una seta de sombrero carnoso y macizo, con láminas finas y densas que puede alcanzar los 15 cm de altura y es muy apreciada en todas las cocinas. Crece alrededor de los pinos jóvenes, que no tengan más de 20 años. La época para sembrarlos es en otoño, pero debes asegurarte de que la humedad del suelo sea constante y haya suficiente sombra el resto del año. Esparce las esporas del níscalo en el radio aproximado de la copa del árbol, introduciéndolas a una profundidad de unos 10 cm.

Boletus edulis

Es una de las setas más apreciadas por los gastrónomos de todo el mundo por su sabor, su textura y su jugosa carne blanca. Tiene un color anaranjado muy característico en su sombrero, de ahí que uno de sus nombres más comunes sea hongo calabaza. Par sembrarlo, el proceso es muy parecido al de los níscalos, solo que asociado a árboles de más de 20 años, especialmente castaños, robles, hayas o encinas, pero también pinos, alcornoques y abedules. La mejor época para sembrarlos es en otoño y primavera.

Pleurotus

Estas setas se reproducen en el interior o exterior de troncos muertos y tocones de madera blanda: especialmente chopos, pero también morera, algarrobo, sauce, álamo blanco, nogal… nunca pino o fresno. Para cultivarlos en tu jardín solo necesitas un trozo de madera, un viejo tocón o incluso una bala de paja. Haz unos agujeros de unos 5 cm en la madera y coloca las esporas en su interior, tapándolas con cinta adhesiva. Luego entiérralo a unos 20 cm de profundidad en zonas sombreadas de tu jardín, que se mantengan frescas en verano. Y a esperar unos meses. También puedes guardar los tocones en un lugar húmedo de tu casa.

Champiñones

Este hongo de forma globosa, con la cutícula lisa y sedosa y un tamaño entre 5 y 10 cm es, sin duda, la seta más común y más consumida. De hecho, la puedes cultivar incluso en la bodega o el garaje. Solamente necesitas una caja o recipiente similar y una base de sustrato con el micelio del hongo (su parte vegetativa), que puedes comprar en cualquier vivero. No olvides mantener unas adecuadas condiciones de humedad (hay que pulverizar la tierra micorrizada de vez en cuando) y temperatura (entre 15º y 20º), en un lugar oscuro.

 

Y un consejo final

Aunque las setas son beneficiosas para tu jardín, algunas que crecen libremente pueden resultar desagradables a la vista e incluso venenosas, así que lo mejor es eliminarlas. Para ello, debes retirarlas desde la raíz y después quitar también los materiales orgánicos, su fuente de alimento (incluyendo césped cortado, ramas muertas y hojas); por último airea o escarifica el suelo, para que la tierra quede suelta y sana.

 

Ahora, ¡a disfrutar de tu temporada de setas!

 

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