Nueva temporada de jardinería: prepara la tierra

Manzanas frescas

Damos la bienvenida al otoño, una estación que tiene un encanto especial para los amantes del jardín. No cuesta mucho darse cuenta de la cantidad de matices que estos meses transformarán nuestro jardín. Hay quien asegura que el otoño es una primavera inversa, sea como sea, está claro que es un tiempo maravilloso para disfrutar de nuestro jardín y llevar a la práctica nuevas ideas.

Si estamos pensando en plantar nuevas especies lo primero que tenemos que hacer es pensar en el espacio que van a ocupar y, por supuesto,  preparar la tierra para que la plantación y germinación sea todo un éxito.

Primer paso: limpiar y airear

Prestamos especial atención a la tierra o sustrato. Lo primero que debemos hacer es eliminar las malas hierbas y posibles restos de una cosecha anterior. Además, después de las altas temperaturas del verano, es normal que la tierra haya perdido propiedades y esté compacta, algo apelmazada. Es importante airearla, ahuecarla y mezclarla bien.

Herramienta multifunción
Herramienta multifunción

Esta tarea se simplifica mucho si recurrimos a determinadas herramientas.  Con una extensión pequeña podemos usar un rastrillo u otro tipo de herramientas manuales. Sin embargo, si tenemos mucha superficie a airear, en el mercado hay máquinas multifunción que con los accesorios adecuados ofrecen un resultado muy bueno con mucho menos esfuerzo por nuestra parte. Sea como sea, remover la tierra es vital para que la lluvia penetre correctamente.

Remover la tierra es vital para que la lluvia penetre correctamente. Después de oxigenar un poco es recomendable enriquecer la tierra con nuevo sustrato, esto aportará nuevos nutrientes. Mezclando la tierra nueva con la que ya tenemos conseguiremos mejor base para nuestras plantas. A esta mezcla podemos añadir rastrojos o restos herbáceos para que se descompongan y aporten un extra de nutrientes.

También es el momento de escarificar para darle oxígeno a tu césped antes de repoblar las calvas y zonas con menos densidad que ha provocado el calor del verano.

Segundo paso: fertilizar

compost

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pensando en ayudar a nuestras plantas a arraigar bien antes de que llegue el frío del invierno, recomendamos también fertilizar la tierra. Lo haremos pensando en tener un suelo rico y fértil a largo plazo. Para ello, es importante elegir qué técnica vamos a emplear.

Una primera opción es utilizar abono orgánico, con base viva. Esta alternativa es muy completa, ya que aporta nutrientes, mejora la estructura de la tierra y aprovecha recursos naturales ya existentes. Podemos usar abono orgánico como el estiércol, abonos verdes, humus de lombriz, o compost que podemos hacer nosotros mismos con los restos de poda y césped.

abono orgánico
Abono orgánico
abono orgánico
Abono orgánico

 

 

 

 

 

 

 

Si nuestro suelo requiere un complemento adicional (azufre, fósforo, magnesio, calcio, potasio…) podemos recurrir a los abonos naturales que se obtienen de algas calcáreas, cenizas de madera, rocas en polvo, etc. Este abono hay que usarlo con cuidado, ya que muchos de ellos exigen cierto control. También podemos usar organismos vivos capaces de descomponer materia orgánica, fijar nitrógeno o solubilizar minerales.

Sea como sea lo importante es procurarle a nuestras plantas una  tierra fértil y rica que les permita resistir los rigores del invierno. Una vez hecho esto, sólo necesitamos pensar muy bien qué especies vamos a plantar y cómo vamos a estructurar esta nueva zona de nuestro jardín.

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