Vuelta al cole en el jardín: 9 trabajos para hacer en septiembre

hoja caida

Se acaba el verano, con pereza y un poco de desánimo volvemos a la rutina. Los niños, al cole; los mayores, al trabajo. Y aunque durante algunas semanas aún echaremos de menos la hamaca, los paseos y vivir sin horas, lo bueno de la vuelta es que te reencuentras con tu jardín. ¿No lo echabas de menos? Él a ti sí, seguro. Y estaba esperándote para que vuelvas a disfrutar cuidándolo. Hay mucho por hacer durante este mes de septiembre, y desde Jardineamos queremos recordarte los trabajos más importantes.

¿Que se ha acabado el verano? ¡Pues bienvenido, otoño!

 

1. Sembrar y plantar, mirando a la primavera

Dependiendo de la zona en la vivas, se seguirá manteniendo el calor y la sequedad, o por el contrario comenzarán las lluvias y bajarán las temperaturas. En cualquier caso, ahora es el mejor momento para realizar nuevas plantaciones, ya sea para reponer los efectos del calor o para probar nuevas plantas en tu jardín; y también es el momento de sembrar las especies bianuales que florecen en invierno y primavera. Septiembre es el mes de árboles, arbustos, plantas herbáceas, bulbos y tubérculos; y de todo tipo de plantas en macetas.

 

2. Hay mucho que podar

Ya sea por limpieza, para mantener su forma o para contener su tamaño, el jardín está lleno de elementos que están pidiendo a gritos una buena poda. Para empezar, arbustos, setos y árboles: hay que recortar las ramas indeseables que han crecido demasiado o desordenadamente. Continúa cortando los tallos y las hojas secas y elimina también las flores viejas para estimular el crecimiento de flores nuevas. Poda ligeramente las plantas anuales, así estarán más saludables.

hombre podando

3. Ojo con el riego

Es importante asegurarse de regar adecuadamente todo lo recién plantado, ya que se encuentra en un momento más vulnerable; lo mismo las plantas afectadas por la sequía del verano. Si continúa haciendo calor, recuerda que tienes que regar al amanecer y al atardecer. En caso contrario, si bajan las temperaturas y llegan las lluvias, disminuye la frecuencia de riego. ¡Y recuerda que encharcar puede ser muy perjudicial, tanto para las plantas y como para el césped!

 

4. Nada como un buen abonado

Con la llegada del otoño es conveniente volver a abonar. Este mes puedes aprovechar para hacer una última fertilización general, al césped, a los árboles y a las plantas de tu jardín. Utiliza un fertilizante que no sea de crecimiento (más adecuado en primavera), sino uno que ayude a resistir mejor el invierno; un abono de liberación lenta con menos nitrógeno y más potasio. Para macetas y jardineras, el abono líquido es más práctico.

 

5. No te olvides del césped

Esta es la época ideal para sembrar un nuevo césped, y también para resembrar las calvas y arreglar los desperfectos causados por el calor y la sequedad. Aprovecha para tratar con fungicida las manchas amarillas, por si tienen hongos. Y es muy importante también escarificar y airear, sobre todo las zonas deficientes del césped; hazlo después de un corte, pinchando con un rodillo de púas o un escarificador eléctrico, para que el aire llegue de nuevo a las raíces y rebrote con fuerza.

hombre cortando el cesped

6. Plagas y enfermedades, aún están ahí  

En septiembre sigue haciendo calor, y eso significa que los bichos que parasitan las plantas siguen estando tan a gusto. Pulgones, cochinillas, moscas blancas o araña roja siguen proliferando, así que mantente alerta a las hojas secas o retorcidas, señales de posibles plagas. Al aumentar la humedad, también tienes que prevenir la aparición de hongos (oídio, botritis, roya…); un fungicida de amplio espectro es un buen remedio. Y cuidado también con los caracoles y babosas. Si quieres saber más sobre cómo combatir las plagas te recordamos este post.

 

7. ¿Qué hacemos con las hojas?

Si hay algo que caracteriza al otoño es sin duda la caída de las hojas. De repente, todo tu jardín se cubre de un manto amarillo y ocre. Y también de tallos secos, como el caso de los bulbos y otras vivaces. Un buen soplador te ayudará a recogerlas, pero ¿qué hacer luego con ellas? Lo mejor, que las utilices como mulching, triturándolas y cubriendo con ellas el suelo alrededor del árbol; de esta forma retrasas la aparición de malas hierbas. Aprovéchalo también para proteger tus macetas y arbustos del frío; al descomponerse las hojas aportarán al suelo nutrientes necesarios para no apelmazarse y pasar el invierno en mejores condiciones.

 

8. Compost: el abono más natural

El abono más natural del mundo se consigue elaborando compost con los deshechos vegetales del jardín (hojas caídas, tallos secos, ramas podadas, césped cortado, restos del seto) triturados. De esta manera, vuelven al suelo muchos de los nutrientes utilizados por la planta para su desarrollo. Además, en este abono se desarrolla una intensa actividad biológica: en un puñado de compost se encuentran miles de millones de microorganismos. Al hacer el compost, es importante mezclar bien el material verde (restos de plantas, hojas, hierbas) y el material marrón (ramas) y luego pasarlos por la biotrituradora. El proceso de compostaje puede tardar, dependiendo de la temperatura, varios meses; podrás reconocer que el compost está maduro cuando tenga un agradable olor a bosque y setas.

mujer limpiando

9. Y acuérdate de las plantas de interior

Aunque vivan dentro de casa, estas plantas también son sensibles a los cambios de estación. Para empezar, se han podido secar un poco por falta de riego durante el verano; también les afectará la falta de aire, si has estado fuera varias semanas. Nuestro consejo es que recuperes cuanto antes la rutina de riego, limpies todas sus hojas con una esponja empapada en agua y sueltes la tierra de vez en cuando. Y no olvides ventilar bien la habitación. ¡A tus plantas les encanta el aire fresco!

 

Y, como siempre, el consejo más importante de Jardineamos: ¡hazlo fácil y disfrutando!

 

 

 

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