Planta la ensalada perfecta

Verduras y hortalizas sobre tabla de madera

¿Huerto urbano? ¿Semillero? ¿Pequeña huerta en las afueras? ¿Primera experiencia con la horticultura? No importa, lo realmente importante en este post es que te guste la ensalada. ¿Es así? ¡Perfecto! Te proponemos que plantes tus propias hortalizas para que puedas disfrutar del placer que supone comer tu propia ensalada.

Los meses de mayo y junio son meses perfectos para plantar los ingredientes de lo que hemos llamado “ensalada perfecta”. Y decimos perfecta porque podemos plantar lo que más nos guste para combinarlo después.

Lechuga, tomates, espinacas y zanahorias. Esta combinación sería un buen ejemplo si tenemos un huertecito medio ya sea en una terraza o en un rincón de nuestro jardín. Todas estas verduras son fáciles de plantar en casa y no requieren grandes cuidados, más allá de cierto mimo al plantar las semillas y un riego regular.

Lo primero es elegir un buen sitio donde nuestras verduras se sientan a gusto para germinar. Para ello es imprescindible un lugar que reciba bastante luz solar y que tenga el PH adecuado. Lo que haremos será crear áreas diferenciadas para poder atender las necesidades particulares de cada variedad. Si tenemos pensado hacerlo en macetas o semilleros, ya tenemos la separación hecha. Elegido el espacio, enriqueceremos el suelo con compost y mezclaremos bien. Aunque cada variedad tiene sus necesidades, en todos los casos tendremos que dejarles el espacio suficiente entre semilla y semilla, y mantener el suelo húmedo.

Tomates

Cavamos un agujero por semilla, dejando entre uno y otro al menos 15 centímetros. Cubrimos bien las semillas y compactamos el suelo. El tomate necesita mucha luz y agua un par de veces por semana.

Tomates

Zanahorias

Hacemos agujeros separados unos de otro y compactamos la tierra después de introducir un par de semillas en cada uno. Las zanahorias demandan más agua al principio, así que mantendremos el suelo húmedo y regaremos cada vez menos a medida que empiecen a crecer.

Espinacas

Los agujeros de las espinacas deberán ser más superficiales que los del resto, no más de dos centímetros de profundidad. Los separamos entre cinco y diez centímetros unos de otros y compactamos tras sembrar. Como en los anteriores, mantenemos el suelo siempre húmedo.

Lechuga

Es el principal ingrediente y hay muchas variedades disponibles en el mercado. Lo importante es que su cultivo es muy similar, al menos, de las más conocidas. Plantaremos las semillas dejando una distancia de al menos 20 centímetros y mantendremos un riego regular matutino. Por la noche, la lechuga no tolera el riego.

Después de plantar y regar por primera vez nuestra futura ensalada, ya tenemos el proyecto encaminado. Como la mayoría de los grandes placeres, comienza el tiempo de “espero y esmero” para disfrutar del magnífico resultado. En unos meses estaremos ante una ensalada perfecta: natural, ecológica, sabrosa y lo más importante, nuestra.

¡Suerte!

Ensalada perfecta

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