Las malas hierbas, el césped y las plagas

amapolas

Invasión de las malas hierbas

Cada vez se habla de “malas hierbas” o “hierbajos” con menos entusiasmo, y en cambio se habla de “vegetación espontánea”, “hierbas adventicias” o “especies fuera de sitio” con más asiduidad.
Nosotros te avisamos: en este mes vas a soportar verdaderas invasiones de este tipo de plantas que pueden afear tus macizos y a la vez, entrar en competencia con tus especies favoritas. Pero
si sabes procesarlas, negociarlas y tratarlas bien, pueden convertirse en estupendas aliadas, verdaderos recursos. Sigue estos consejos:

1. Deja que los hierbajos abonen el terreno. Si consideramos residuos a las malas hierbas sin arrancar del terreno, entonces las que surgen en zonas baldías, taludes y fuertes pendientes son verdaderos tesoros que debes mantener para que las tierras no se desmoronen y se pierdan. Desbroza con la ayuda de tu STIHL esas superficies problemáticas para que las raíces se fortalezcan y los ciclos vitales no terminen por hacer subir a flor las plantitas. Lo cortado, déjalo abonando sobre el terreno, salvo que esté enfermo. En ese caso, deshazte de ello.

2. Las plantas enterradas abonarán el suelo. El abono sideral o abonado en verde consiste en la utilización de plantas frescas para abonar el terreno. La manera de hacerlo es enterrarlas recién cortadas o arrancadas para abastecer a la tierra de nutrientes bío, sobre todo nitrógeno. En cultivos de marco simétrico, puedes sembrarlas en las calles para cavarlas después con la laya o legón, introduciéndolas en el terreno. También puedes hacer lo mismo con la vegetación espontánea que vaya surgiendo.

El césped pide más y más siegas…y genera residuos

Sí, efectivamente a base de riegos y el benefactor abonado de fondo que incorporaste a la salida del invierno, ahora el césped crece delo lindo. La temperatura es la idónea, la cantidad de sol
también, y qué decir de las lluvias que de vez en cuando caen en este tiempo, limpiando los haces foliares y el aire al mismo tiempo.

cuchillas recicladoras

Eso sí, cada corte origina una cantidad enorme de residuos que hay que solventar. Básicamente, tienes dos opciones para que jueguen a tu favor, sin tener que recurrir a echarlos a la basura para que terminen en un vertedero.

1. Utiliza cuchillas recicladoras. Con este sencillo gesto, cambiar la cuchilla normal de tu máquina por un kit reciclador, que básicamente consiste en una doble hoja que en primer lugar corta la hierba y en segundo la microniza, ¡hop! se acabó tener que recoger los recortes de césped y hojas caídas, a la vez que la hierba queda abonada con ese valioso recurso vegetal. Además, necesitarás menos agua de riego gracias a tener lugar menos evaporación.

2. Acolcha el suelo. Si prefieres cortar el césped con cuchilla normal, de las de siempre, de hoja simple, tendrás que recoger los recortes y residuos que la máquina aspire hacia el recogedor. Entonces, te aconsejamos que en vez de tirar esos residuos al cubo de la basura, los emplees para acolchar el suelo (mulching). Con echar una capa, evitarás la emergencia de hierbas, embellecerás el terreno y al agua quedará más retenida para beneficio de la flora y fauna microbiana.

Las plagas aparecerán, seguro… como el pulgón

La primera vez que observas un ataque de pulgón en tus plantas, y en este mes no hay quién se libre de ellos, crees que no las salvará ni la paz ni la caridad. Con el tiempo, te das cuenta que estropean ejemplares, pero rara vez los matan. Contra ellos, nada mejor que un buen susto de vez en cuando.plagas de pulgon

¿Un susto? ¿Un susto a un pulgón? ¿Qué es esto? Es, ni más ni menos, la adopción de diversas técnicas que los echará de tus plantas… hasta que vuelvan, pero en otro momento y con otras condiciones culturales.

Caldo casero jabonoso. Si tienes una rosa en mayo llena de esos pequeños invasores, peligran sus capullos y es posible que queden imposibilitadas para abrirlos. En ese caso, un buen chorro de agua sobre la planta, en las zonas más afectadas que suelen ser los brotes terminales o los botones florales (ése es el susto) hará que desaparezcan. También puedes recurrir a empaparla con  inocuo caldo jabonoso (un par de cucharadas de escamas de jabón neutro, un par de cucharadas de alcohol del botiquín en un litro de agua). Con ambas técnicas, te librarás de ellos…  momentáneamente. Cuando vuelvan, tu rosal estará fuerte y bien brotado, a salvo de los daños de la plaga e incluso tal vez haya pasado su sensible época de floración.

Prevenir y curar. Lo mejor y casi decisivo para prevenir, para que el pulgón no cause daños son las fumigaciones invernales con aceite de verano (el de invierno está prohibido). Con ellas, se diezma la invernación del huevo de invierno, del que surgirá la hembra fundadora. Para controlar los ataques más fuertes de pulgón, hay que recurrir a los insecticidas sistémicos, a base del principio activo dimetoato. Con ellos, cada planta queda inmunizada, ya que al succionar la savia  envenenada, el insecto muere. Con esto se evita el peligro de matar polinizadores como la abeja, pero hay que extremar las precauciones para no dañarlas. Es vital nunca fumigar a flores y siempre
tratar las plantas por la noche, mientras ellas duermen…

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